Apuntes Historicos de San Juan

Saturday, December 11, 2004

Wenceslao Figuereo

El personaje
Nacido en San Juan de la Maguana, en 1834, con apenas catorce años, comienza una vida marcada por la acción y la lucha. Milita con valía en el ejército en los días de la guerra de la independencia.
Es analfabeto pero quiere aprender, y además de forma rápida. Lo hará en seguida. Aprenderá a leer y escribir con la ayuda de un soldado durante los momentos de descanso en las largas jornadas de golpes y contragolpes. Al terminar la guerra aquel joven es un valiente cabo. Cuando llega el momento de la anexión a la metrópoli es un leal capitán al nuevo régimen en la región de San Juan.
En el momento en que la vida política del país empieza a polarizarse por azules y rojos reflexiona y decide que el Partido Rojo será su formación. No lo duda. Desde ahora luchará bajo esa bandera. Su poder e influencia crece en la región. Cuando empezaba la hegemonía del Partido Azul, ningún otro militar aparece como la figura clave para asegurar la paz en aquellas comarcas.
Al morir el General Lilís, los acontecimientos le acorralan. Trata de perseguir y acorralar a los revolucionarios de Moca. Pero es demasiado tarde. El país entero es un clamor. La revolución se extiende como un reguero por el corazón del Cibao.
Todo es ya inútil. El viejo régimen ha muerto. El tozudo general no sólo no pudo sino que tampoco no quiso tener un sucesor. De nuevo una Junta toma el poder para organizar la transición. Cansado y abatido se retira. Morirá en 1910 en Santo Domingo. Al irse de la escena política simboliza en cierta forma al hombre que cerró la puerta. El viejo país queda atrás. Nacerá ahora un nuevo escenario con otros protagonistas. Será ya una historia diferente.

Thursday, December 02, 2004

Generales Timoteo y Andrés Ogando:

Timoteo y Andrés Ogando Encarnación oriundos de Ramón Castillo, sección de la Estanca en esta común fueron elementos prestantes en el desenvolvimiento-militar de la región.

Cuando apenas frizaba los 23 años, Timoteo y Andrés los 21, se enrolaron en las filas del General Francisco Moreno apoyando el pronunciamiento a favor del grito de Capotillo.

El General Timoteo Ogando, así como su hermano el General Andrés Ogando, fueron factores preponderantes en la guerra de los seis años, al lado del esclarecido patriota José María Cabral, y por tanto se distinguieron en todas o casi todas las jornadas que culminaron con la caída del dictador Báez, entre las cuales deben ciarse las del Yaque del Sur, Viajama, y las de Las Matas de Farfán en donde con solo 30 hombres que comandaba el General Cabral, fue derrotado Carlos Báez, hermano del Presidente que disponía de 700 hombres bien armados. Entre los cerros de Baní y San Cristóbal (de las bóvedas) las tropas del dictador besaron el polvo de la derrota y junto al General Cabral estaban los Generales Ogando, y, por ironía, su cuñado Ulises Hereaux (Lilís), quien en esa ocasión residía en el lugar de la tierrita blanca (donde Bobo tiene su depósito) lugar en donde naciera su primer hijo, procreado con Doña Juana Ogando (Ulises Hereaux hijo).


Apuntes del Lic. César Canó

General José del Carmen Ramírez -Carmito

General José del Carmen Ramírez -Carmito


Quien llegó a ser considerado: “El más prestigioso hombre de armas de nuestros tiempos modernos, el más destacado líder político de la región”

Nacido en un paraje de la sección de Matayaya de esta común (Cara Linda)desde pequeño fue a residir con su padre el General Wenceslao Ramírez a la ciudad de San Juan de la Maguana, desde donde se trasladó a la capital para obtener primero el titulo de agrimensor y luego la licenciatura en matemáticas. Viene a su pueblo a ejercer el magisterio y mas tarde los acontecimientos políticos le hacen abrazar la carrera de las armas para distinguirse en esa actividad por su valor y sus cualidades de hombre sensible y generoso. Toma parte activa en las luchas intestinas enmarcadas en la revolución del 1912 escenificada en esta región y luego en la que se llevará a cabo contra el gobierno de José Bordas Valdez, obteniendo en esos combates laureles para su prestigio militar y político. Pacificado el país, don Carmito don Carmito ejerce como Secretario de Estado, Diputado, Senador Comisionado Especial del Gobierno en el Sur y el Este y distintas posiciones relevantes, lo cual hace que Carmito sea timbre de orgullo para esta común en donde naciera.


Monday, September 27, 2004

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La matanza de Palma Sola
Está más que comprobado que en Palma Sola no hubo armas en manos de los campesinos y que los únicos culpables de la Matanza fueron el ejército y la Policía Nacional. La ilustración alusiva a Palma Sola es del pintor sanjuanero Angelo Valenzuaela.Por Dr. Sobieski de León L. /

¿Cómo se dá?
¿Por qué?
¿Cuáles fueron las causas?

¿Quiénes los responsables?
La Matanza de Palma Sola ocurrió el 28 de Diciembre de 1962, Día de los Santos Inocentes en el Santoral Católico. Se da por influencia que tenía en el campesinado y gente sencilla de los pueblos el culto al "Dios Liborio Mateo" ("Papa Liborio"). La influencia no fue sólo en San Juan de la Maguana, sino que empezó a trascender más allá de la Región Suroeste, hasta alcanzar todo el mismo territorio nacional.
El "oliborismo" (u "olivorismo"), es una Religión Popular, dicho en términos sociológicos, se trata de un movimiento mesiánico, en donde el mesías o salvador, era Oliborio Mateo. Nacido en la sección de "La Maguana", prácticamente en la cordillera central, allí mismo desarrollo su culto o prédica de carácter moral-religioso.

Los Mellizos de Palma Sola, residentes en el paraje de Las Matas de Farfán, le dan continuidad al culto, ya que eran abiertamente oliboristas.
Es tanto el auge que toma este movimiento para mediado del año de 1962, ! Año electoral !, y tantas las personas que la siguen, que en un momento dado como a finales del mismo año, adquiere el carácter de un "movimiento de masa" que había concentrado su culto en "Palma Sola", aunque eran tres, eran los dirigentes máximos de ese movimiento de religiosidad popular.
Recién se acababa de decapitar la Tiranía, de más de 30 años de opresión al pueblo, el 30 de Mayo de 1961. Sin embargo, quedaban aún con mucho poder, los remanentes del trujillismo, a saber, militares, civiles y la poderosa Iglesia Católica, sustentadora espiritual de ese régimen tiránico a cambio de los privilegios que el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina le otorgaba a la Iglesia a través del llamado "Concordato" o "Contrato entre el Estado Vaticano regenteado por el Papa de Roma, y el Estado Dominicano, representado por el tirano Trujillo".

Así pues, la Iglesia Católica tiene un papel preponderante en la Matanza de Palma Sola, puesto que fue la actora más interesada en los acontecimientos de aquel Día de Exterminio de Inocentes, autoproclamándose como siempre como "Rectora de la Fe del Pueblo Creyente", la "Guía Absoluta de lo que el Pueblo debe creer".
La Iglesia se oponía - y se opone- al "Olivorismo". Ve en el una competencia en cuanto a las creencias de la gente. Prueba de esto lo constituyen las declaraciones del Obispo extranjero Thomas F. O’Reilly, y los curas redentoristas norteamericanos de la Diócesis de Las Matas de Farfán, protagonistas de primer orden en la Matanza de Palma Sola, junto con los militares y civiles neo trujillistas que lo secundaron en su acción dantesca de corte fascista.

La Iglesia a través de sus "organizaciones sociales", organizó a la "Sociedad Civil Católica", autoridades del tren gubernamental, empresarios, profesionales de todas las ramas, profesores, periodistas, etc., quienes en un "Documento Público", aparecido en el Periódico conservador "El Caribe", AMENAZARON CON HACER JUSTICIA CON SUS PROPIAS MANOS SINO DETENIAN LAS CARAVANAS QUE IBAN EN ROMERIA A PALMA SOLA.
Aducían que el "Culto a Liborio" en Palma Sola, estaba en contra de los "Valores Cristianos". Es esto pues lo que lleva el 28 de Diciembre de 1962, Día de Los Santos Inocentes en el Santoral de la Iglesia Católica, a realizar "La Matanza" a través de la fuerza pública de militares y policías neo-trujillistas en complicidad con la Iglesia, representada en esos momentos en el Poder Gubernamental por el Obispo Monseñor Elíseo Pérez Sánchez, obispo de Higuey, miembro del llamado Consejo de Estado, que regía al país para esa época.
La excusa pública anunciada en los periódicos fue "la muerte del general Rodríguez Reyes, que a pesar de haber servido al régimen trujillistas, se perfilaba como el hombre de confianza del seguro ganador de las elecciones de Diciembre del 1962, Profesor Juan Bosch, quien le tenía asegurada la posición de Ministro de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, no era bien visto ni por los entrometidos asesores norteamericanos ni por sus serviles criollos, los oligarcas agrupados en la Unión Cívica Nacional, que los representaba políticamente.

Así pues, los Mellizos de Palma Sola y "su movimiento religioso popular" fueron acusados de haber matado al General Rodríguez Reyes, componenda esta de la Unión Cívica Nacional, que representaba a los ricos oligarcas del país, de pensamiento político atrasado, y quienes querían a toda costa ser los herederos de Trujillo para mantener sus privilegios, pero ya sin Trujillo en el poder.

Está más que comprobado que en Palma Sola no hubo armas en manos de los campesinos y que los únicos culpables de la Matanza fueron el ejército y la Policía Nacional dirigidos por los remanentes trujillistas.

No podemos dejar de mencionar que el poder imperial Norteamericano, que siempre está hundiendo sus garras en nuestros pueblos para impedir su propia autodeterminación y destino, fue el asesor de la Matanza de Palma Sola y de los acontecimientos político-sociales que le siguió a ese genocidio, porque fueron precisamente ellos quienes designaron a los sucesores que iban a sustituir a Trujillo en el Gobierno de la República Dominicana.

Lo de Palma Sola, fue un movimiento que se politizó a favor de las fuerzas conservadoras y reaccionarias de la Nación Dominicana. Y SOBRE TODO EN CONTRA DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, el Partido que adoptaron las masas populares, dirigido y fundado por Juan Bosch desde el exilio en Cuba. En Cambio, la Unión Cívica Nacional, era el Partido de los ricos, tutumpotes, o dueños de las tierras, de las empresas y del comercio del país.

El gran desarrollo del PRD, y puesto que Juan Bosch era un probado luchador antitrujillista que vivía exiliado de su patria por tal razón, atemorizó a los sectores de Poder de la época.
Hay pruebas documentales de que la Unión Cívica Nacional
-UCN- quiso apoderarse del "Movimiento Liborista" de Palma Sola. Por esa razón, los Mellizos de Palma Sola, habían creado una "organización" que llamaron desde un principio: "Unión Cristiana Nacional -UCN- que coincidía en sus siglas con las del Partido de los ricos Unión Cívica Nacional.

Otro dato claro del "uso político" que le dieron al "movimiento mesiánico de Palma Sola", fue el caso del General Miguel Ángel Ramírez Alcántara sanjuanero exiliado en Guatemala y Costa Rica, enemigo del régimen trujillista por éste haberle dado muerte a un comerciante sanjuanero hermano suyo: el señor Prin Ramírez. A su regreso del exilio, el general Ramírez Alcántara regresa a su pueblo natal, San Juan de la Maguana, y funda el Partido Nacionalista Revolucionario Democrático -PNRD- usando lideres naturales de la comunidad como Santiago de León López y Carmito Paulino.

Tenía algo más a su favor: Era miembro de la "Familia Ramírez", de gran influencia en toda la región suroeste desde la época de la montonera, de los caudillos que se alzaban "por cualquier cosa" y varios de cuyos miembros habían sido también "Generales" como Wenceslao Ramírez y José del Carmen Ramírez, entre otros. Había además, historias de diputaciones, senadurías, alianzas matrimoniales de algunas de sus mujeres con hijos de héroes de Santomé, en fin, que la administración pública sanjuanera no podía escribir sin mencionar un hombre o una mujer de esta prestante familia.

Además un dato interesante, quizás el más importante de todos y el menos comentado, era que la "Familia Ramírez" estaba indisolublemente ligada a "Oliborio Mateo". En sus años mozos, Oliborio Mateo había sido un peón en una de las fincas de uno de "Los Ramírez", me refiero al padre de Cristiana Ramírez.

Años después, cuando "Liborio" se alza contra los marines yankee que dirigían en nuestro país la repartición de las tierras para sus planes empresariales monopolistas de ingenios azucareros y producción de productos agrícolas diversos, la relación de Liborio con "los Ramírez" era normal. Es por ello, que a la hora de intermediar entre el Gobierno y los yankees por un lado y Oliborio Mateo y sus campesinos partisanos por el otro, se piensa "en ese Ramírez" que fue el patrón de Oliborio en sus años mozos.

Se habla incluso de traición. Que fue este Ramírez, quien traiciona a Oliborio Mateo, delatándolo frente al Gobierno de turno tutelado por los yankees ocupacionistas que lo perseguía a él y a sus gentes.

El General Ramírez Alcántara, aprovecha esta coyuntura histórica proclamándose "Liborista", y proclamando a la "Familia Ramírez" como "tal". Sabe de su influencia en San Juan de la Maguana y en toda la región. Félix Caamaño y su padre Plutarco Caamaño confesos "liboristas", son atraídos al nuevo partido del General.

Son las cabezas visibles del "Partido" en Palma Sola. Todo el ensamblaje esta dado. La combinación esta hecha. Se ha creado la simbiosis: Oliborismo y Familia Ramírez. Y puesto que el movimiento mesiánico o de salvación de esas masas campesinas irredentas, hambrientas, famélicas, analfabetas, las arropa todas, y ellas sólo obedecen a su dios Oliborio, o sus sucedáneos, Los Mellizos de Palma Sola, el milagro se dá. Por obra y gracia del fementido "Olivorismo del General Ramírez Alcántara", y por el activismo político certero de "los Caamaño Liboristas " (Padre e hijo...y el espíritu santo).
El Partido Nacionalista Revolucionario Democrático -PNRD- desplaza del alma campesina a los falsarios de la Unión Cívica Nacional. La estrategia de Juan Bosch, conforme a todos los vaticinios, es elegido primer Presidente Constitucional de la República Dominicana, después de 31 años de dictadura trujillista. Pero el general Miguel Ángel Ramírez Alcántara, es catapultado como líder en San Juan de la Maguana y el suroeste, gracias a los campesinos "Liboristas", guiado desde Palma Sola por los representantes de Oliborio Mateo en la Tierra: Los Mellizos de Palma Sola.

La Matanza de Palma Sola es pues la conjura de la Unión Cívica Nacional, en contubernio con la Iglesia Católica, dirigidos por extranjeros imperialistas y neocolonialistas desde su cubículo de la Embajada Norteamericana en Santo Domingo. Representa el Primer Zarpazo a la nueva Democracia representada por Juan Bosch, presidente constitucional de la República en las primeras y únicas elecciones libres de nuestro país.

Por otro lado, un zarpazo más de la iglesia, desde sus buenos tiempos inquisitoriales, en que se encarcelaba en calabozos, juzgaba en los "Santos Tribunales" o "Santo Oficio", cercenaba cabezas, ahorcaba, descuartizaba indígenas en América y llevaba a la hoguera a gentiles y "herejes". Los "Liboristas", eran los nuevos "herejes" apartados de la "doctrina de la Iglesia".

Había que darles y dar una nueva "lección" a las presentes generaciones. La Iglesia, con sus curas redentoristas "norteamericanos" de Las Matas de Farfán y los de San Juan de la Maguana, y movilizando sus "organizaciones de masas y sus intelectuales", dio una buena lección masacrando inocentes, el Día de los Santos Inocentes del Santoral Católico: El 28 de Diciembre de 1962, fecha de la execrable MATANZA DE PALMA SOLA.

El autor es médico-cirujano y escritor.




Sunday, September 19, 2004

UNA ORGIA DE SANGRE EN LA TIERRA DE TRUJILLO

El asesinato de Nizao y la matanza de El Número. – El tétrico relato de un superviviente. – Un general trujillista, jefe de forajidos del régimen –Cómo ha sido posible describir la maquinaria de terror de la tiranía. – Escenas dantescas de crueldad inaudita.

Por: Juan Bosch

Desde su lecho de hospital en una ciudad de provincias, un joven malherido y quemado, con el alma espantada por el terror pero el corazón templado por la lealtad, iluminó con un relato dantesco la tenebrosa cueva del trujillismo. Ese joven, chofer de camión, logró sobrevivir al abominable crimen de Nizao y a la matanza de El Número, perpretados el primero de junio de este año por el jefe de la aviación dominicana a instancias de su amo y señor, el dictador Rafael L. Trujillo. Asesinado inmediatamente después de haber hecho su macabra historia, Juan Rosario, de 21 años, murió con el triste privilegio de haber sido el único hombre que en veinte años de horrendos crímenes testimonió letra a letra su experiencia. Por primera vez a lo largo del trujillato, una persona supervivía el tiempo necesario para denunciar los métodos con que la maquinaria de terror del tirano ha estado exterminando a los dominicanos y paralizando de miedo a su desamparado pueblo.

El Tigre Ronda en la Sombra:

En la tarde del primero de junio, Juan Rosario atendía a la carga del camión que manejaba, el “ International” placa Núm. 9754, propiedad de Porfirio Ramírez Alcántara, “ su patrón”, según decía. Con cierta prevención, el chofer vió pasar por allí, varias veces, a Augusto María Ferrando, excapitán del Ejército, y recordó que tres días antes ese mismo Ferrando había suplicado a Ramírez Alcántara que lo condujera en su camión, pues se había quedado a pie en el entronque de dos carreteras.

Porfirio Ramírez Alcántara era comerciante, con establecimientos puestos en San Juan de la Maguana, en el sur del país, y en la Capital; desde su almacén de la Capital iba a salir al anochecer de ese día hacia San Juan, con doscientos quintales de harina, un chofer de reemplazo y tres peones; de manera que irían seis hombres en total, a menos que el tal Ferrando pidiera que lo llevaran de nuevo, en cuyo caso serían siete. Pero Ferrando desapareció a poco. En lugar suyo un hombre y una mujer de pueblo suplicaron al dueño que los dejara ir con él. Así, cuando el camión inició su partida, eran ocho los que salían hacía el sur, en un viaje llamado a terminar en la muerte. Ferrando no iba; Ferrando estaba allí cumpliendo su papel de “ chequeador”, como lo había cumplido tres días antes, cuando pidió un puesto en el vehículo con el encargado expreso de conocer desde adentro los movimientos del dueño. Ferrando era la mirada del tigre, que rondaba en las sombras.

Cuatro y medio kilómetros después de haber dejado la ciudad, el “ International” placa Núm. 9754 se detuvo en el puesto de guardia conocido por El Escuadrón. Allí como en todos los puestos similares a lo largo de las carreteras del país, el propietario dió los nombres de las personas que viajaban con él, él número de cédula de identidad de cada uno, marca, placa, capacidad y carga. Ya iba a reanudar viaje, cuando el sargento le pidió que llevara a ocho soldados que debían llegar esa noche a Nizao, un río que cruza entre las ciudades de San Cristóbal y Baní. Los soldados no portaban armas largas, cosa de tomarse en cuenta.

Juan Rosario la tomó, como tomó nota también de la salida de un
“comando”, que se adelantó dos o tres minutos al camión y partió en las sombras de la noche en dirección Sur. En la oscuridad, el
“comando” no se había dejado ver antes. El chofer llamó la atención del patrón. Los dos ignoraban que, tanto como Ferrando, ese vehículo era el tigre que rondaba en la noche.

“ El Patrón Luchaba como un León”

En la entrada del puente de Nizao el “International” se detuvo porque había que comprar el boleto para el cruce, y Ramírez Alcántara recordó a los soldados que debían bajarse, puesto que habían llegado a su destino. “No es aquí; es en la entrada del poblado”, respondió uno por todos.
Allí era la criminal cita. Al frenar para dejar en tierra a los ocho soldados, vieron de pronto el “comando” en las sombras

-¡ Muchachos, pie a tierra que estos bandidos nos han puesto una emboscada! - gritó Porfirio Ramírez.

En medio de la noche había distinguido uniformes de oficiales que portaban palos, y los había visto caminar sobre él con el paso aterrador de los felinos. Allí estaban Federico Fiallo, general de brigada y jefe de la aviación; los capitanes Alcántara y Almanzar, del Ejército, y con ellos el excapitán Augusto María Ferrando, el cobarde de “chequeador”. Acercándose a Ramírez Alcántara, el general Fiallo preguntó”

-“¿ Me conoces?”

Ciego de cólera, y seguro de que su hora final había llegado, Porfirio Ramírez, un hombrón de más de doscientas libras, de casi seis pies, valiente hasta la temeridad, respondió:

-¿Cómo no te voy a conocer, asesino?- y agregó de inmediato:
-¿ Es así que matan ustedes a hombres machos?

Federico Fiallo, ejecutor de mil crímenes, no esperaba semejante reacción. Tal vez por eso no atacó antes. Con la rapidez de la centella, Porfirio Ramírez saltó sobre él y le pegó en la quijada; y cuando el orondo general de brigada rodaba por tierra, mientras los soldados encañonaban a choferes, peones y acompañantes, avanzaron los oficiales con los palos en alto. Uno de ellos se lanzó sobre Ramírez. Pero Ramírez le arrebató el tronco y de un solo golpe lo dejó muerto.
Dos oficiales más cayeron, abatidos por el brazo vigoroso de aquel hombre que defendía su vida con la fiereza de un héroe.

-El patrón luchaba como un león, doctor – relataba al doctor Víctor Manuel Ramírez hermano de la víctima, horas después, el chofer Juan Rosario.

Porque era un león lo asesinaron. Desde tierra, magullado, humillado por el puño de Porfirio Ramírez, el general Fiallo ordenó que le dispararan. A los tiros cayó el bravo. Con la vehemencia de los saqueadores, antes aún de pensar en recoger los cadáveres de los oficiales muertos a palos de Ramírez, Fiallo y sus soldados se lanzaron a registrar los bolsillos de Ramírez, de donde extrajeron poco más de dos mil dólares; después arrastraron el cuerpo hasta un bosquecillo cercano.

La matanza de los Testigos:

Muerto Porfirio Ramírez Alcántara, cuyo imperdonable delito era ser hermano del general Miguel Angel Ramírez, -el hombre que dirigió en Costa Rica la batalla de San Isidro del General y batió allí a las fuerzas combinadas de la guardia nacional nicaragüense y del partido comunista centroamericano-, quedaban vivos siete testigos de la macabra acción dirigida por el jefe de la aviación trujillista: dos choferes, tres peones, un hombre y una mujer del pueblo.
“ Entonces—contaban en el umbral de la muerte Juan Rosario al atribulado hermano de Ramírez Alcántara - - Fiallo dió órdenes al jefe de los soldados que nosotros mismos habíamos transportados, para que se pusiera a manejar el camión y nos llevara al lugar que ellos sabían”

Ese lugar era El Número, vertiginosa curva en la ladera de las montañas, a cincuenta y cuatro kilómetros del sitio donde quedaba el cadáver de Porfirio Ramírez. Allí había otro “comando”, y, armados de palos, numerosos soldados y oficiales, entre los cuales el chofer Juan Rosario reconoció al capitán Almonte Mayer, al teniente Almánzar, al sargento de la policía nacional Alejandro Méndez, llamado a ser la última víctima del siniestro complot, y a un policía nombrado Horacio. A las Conminatorias voces de los asesinos, los aterrorizados del camión descendieron. Pero no se entregaron sin luchar. “Nos mataban a palos como si fuéramos fieras malas, doctor”, contaba Rosario. Y relató que él vió a la mujer pedir misericordia de rodillas, y caer después con el cráneo destrozado a resultas de un terrible garrotazo; que vió a uno de los peones saltar enloquecido al abismo, tras haber recibido un feroz golpe en la frente.

Tendido allí, como muerto entre los cadáveres, Juan Rosario advirtió que los tomaban uno a uno, los metían en el camión, descargaban el tanque auxiliar de gasolina que llevaban en todos sus viajes, regaban la gasolina sobre los cuerpos y en todo el vehículo, le pegaban fuego y luego empujaban el International hacia el derriscadero. El camión fue cayendo, envueltos en llamas; pero los troncos y los grandes pedruscos lo pararon cuando apenas llevaban veinticinco metros barranco abajo. Vivo y consciente, el chofer Juan Rosario sentía el fuego quemándole las carnes; y no lanzaban un quejido porque sabía que si los monstruos que desde el filo del abismo esperaban que todo quedara consumido por las llamas le oían, iban a rematarlo a tiros. Aunque era parte del complot no disparar, para que no se oyeran las detonaciones, lo harían en última instancia, como lo hicieron en Nizao cuando comprendieron que sólo a fuerza de balas podían liquidar al
“patron”. Así, Juan Rosario prefirió el fuego. Y cuando oyó a los criminales alejarse, se arrastró como pudo, abandonó el humeante montón de hierros y cadáveres y se lanzó a cortar monte, camino de la salvación.

Ese muchacho de 21 años, hombre de pueblo, que tenía en el pecho un corazón de roca, aprovechaba el fúnebre privilegio de superviviente de los millares de crímenes con que Trujillo ha aterrado al país. Antes de ser rematado en el hospital de Baní pocas horas después, su voz apasionada de indignación y de hombría iba a alumbrar la cueva siniestra del trujillato. Por esa voz iba a conocerse pieza a pieza el engranaje de asesinatos y despojos que ha puesto a funcionar la tiranía.

Los Conjurados de la Dignidad:

En la mañana del dos de junio, el doctor Víctor Manuel Ramírez Alcántara, médico que ejercía en San Juan de la Maguana, recibió una llamada telefónica. Un amigo le avisaba que el Cónsul de Suecia, en viaje desde la Capital, acababa de informarle que en la curva de El Número había un camión, el cual ardía con sus ocupantes todavía en la mañana; según el Cónsul, gente del lugar afirmaba que el camión era propiedad de un señor Ramírez de San Juan. El doctor Ramírez Alcántara no había colgado aún el teléfono cuando ya estaba pensando salir hacia El Número. Cuando llegó allí el “International” ardiendo veinticinco metros abajo, en los abismos. Quiso lanzarse en pos de los cadáveres, siquiera; pero tres soldados, un fiscal y un juez se lo impidieron. La indignación cundía entre los campesinos que presenciaban la escena. Uno de ellos se acercó al médico.

-Dicen que en Baní hay un herido. Vaya a verlo, porque a su hermano lo asesinaron éstos -dijo señalando hacia los soldados.

Una hora después, el doctor Ramírez Alcántara estaba en el hospital de Baní, la ciudad donde el buen destino de Cuba quiso que naciera su libertador. Valiéndose de toda suerte de argucias, se acercó al herido. Era Juan Rosario, malamente golpeado en la cabeza, quemado y pálido de angustia.

-¡Doctor, anoche mataron al patrón! -dijo el muchacho.

Y tratando que no le oyeran las enfermeras, hizo el tremendo relato del espantoso crimen de Nizao. No olvidó un detalle. El sabía que estaba condenado a muerte, y no precisamente por sus heridas, pues el doctor Ramírez Alcántara calculó que podía curar en cuarenta días, sino porque la bárbara cuadrilla que Trujillo mandó a la masacre volvería por él. El grave error tenía que ser subsanado cuanto antes. Lo fue. Dos horas después, Juan Rosario sería ultimado en la misma cama donde hizo la trágica denuncia.

Y con ella, el médico volvió a Nizao en busca del cadáver de su hermano. No estaba, aunque se veían por allí charcos de sangre. Un viejo campesino le contó que en la alta noche había oído tiros y que un nieto suyo había visto al amanecer el cuerpo de un hombre. Estando allí oyó referir que en las cercanías de Baní enterraban un hombre. Corrió allá; pero el muerto no era su hermano, sino el peón que al golpe del madero con que se le asesinaba había saltado al fondo del abismo, en un grotesco y terrible salto mortal.

Por donde se moviera, el médico hallaba gente de pueblo acumulando detalles. Había en medio del terror una conjura, la de la dignidad; y anónimamente todo el que podía se enrolaba en ella. Nadie quería que por cobardía suya quedara en las sombras la triste hazaña del tirano. El último en formar fila entre los conjurados de la dignidad fue el sargento Alejandro Méndez. Llegó a la consulta del doctor Ramírez y contó su tortura: él había participado en el crimen, aunque no a conciencia. Estando en su puesto en San Juan, a prima noche del jueves día primero, había recibido órdenes de hacerse acompañar de un policía y trasladarse en un “ comando” al lugar que se le indicara. El “comando” pasó a recogerlo; iban montándolo el Capitán Almonte Mayer, el teniente José de las Cruz Almánzar y varios números. Ya en El Número, se detuvieron a esperar, hasta que asomó por la curva el camión que poco antes había sido el instrumento de trabajo de Porfirio Ramírez.

-Su hermano no estaba en él, doctor; lo habían matado en Nizao, según dijeron después los soldados que venían en el camión. Nos dieron orden de asesinar a los peones, a los choferes, a una pobre mujer... A usted van a matarlo también. Cambie de aposento, porque lo vigilan.

En la cueva del Monstruo:

En Santo Domingo es tradicional que entre los Ramírez de San Juan el valor se da silvestre; y el médico Víctor Manuel y su hermana Genoveva viuda de Iriarte no iban a ser excepción en la familia. Con toda entereza se dieron a denunciar el crimen de esquina en esquina. Conocían al dedillo cada paso de los asesinos; habían tenido la amarga fortuna de descubrir los hilo del complot. Colérico, Trujillo ordenó que se les llamara a la Capital. El Procurador General de la Nación – equivalente al Ministro de Justicia en otros países -los hizo llevar a su despacho para pedirles cuenta. Ellos estaban haciendo rodar el rumor de que el Gobierno había asesinado a su hermano, y eso tenía una grave pena según ellos no ignorarían. El doctor Víctor Manuel Ramírez y su hermana Genoveva supieron responder:

-Nosotros no acusamos a nadie; simplemente relatamos los pormenores, tal como nos fueron comunicados por una de las víctimas antes de morir.

El productor General no esperaba esa respuesta; ni podía sospechar que puestos en procura de datos, los hermanos del muerto principal en aquella sangrienta orgía del trujillato sabían más cosas de las que convenían al régimen. Por ejemplo, que el martes treinta de mayo el general Fiallo y el ex capitán Ferrando habían llegado a San Juan en avión, habían hablado más de dos horas con el jefe de la guarnición, y habían preparado los detalles del crimen; sabían los nombres de todos los oficiales que tomaron parte de la triste acción y la forma en que actuó cada uno. Además, a la hora de su entrevista con el Procurador General, no había aparecido el cadáver de Porfirio Ramírez y un cadáver no puede perderse misteriosamente sin que haya complicidad de las autoridades.

Cogido en la trampa de su legalismo, el funcionario no tuvo más remedio que iniciar un proceso y desde luego, avisar a Trujillo. La próxima llamada que recibió el doctor Ramírez Alcántara, partió del Palacio presidencial. Allí le tocó ver de frente al monstruo. Allí oyó a Trujillo hacer protestas de inocencia, asegurar que el general Fiallo había obrado sin órdenes suyas, afirmar que la justicia de su régimen caería sobre el.





VINDICACIÓN DE OLIBORIO MATEO


Dr. Sobieski de León -Ensayo-

Olivorio Mateo, como Cristo, tiene dos etapas en su vida: Una oculta, y la otra pública.

Cristo, sale a la luz pública a los 33 años a predicar "la buena nueva de Dios, su Padre celestial". Liborio, hace la suya a los 30 años. "Un ángel a caballo (es lo que conoce como medio de locomoción en su entorno) lo ha llevado al cielo". "Habla con Dios, quien le ordena regresar a la tierra a predicar y a curar los enfermos". Sabe que no le creerán y hace su primera advertencia:


-!No estoy loco!!Vengo de muy lejos!


No fue el Profeta Elías al cielo en un "carro de fuego"? Y Moisés, no habló con Dios, que tenía forma de "zarza ardiendo"? Y el "Bautista", "Juan el Bautista" quien preparó la llegada de "el Hijo Amado de Dios", de "el Salvador del Mundo", el "Mesías" esperado por el pueblo esclavizado bajo las leyes del Imperio Romano, no había visto "el futuro" en sus apartamientos de los demás cuando se retiraba al desierto a meditar, a comer miel y langostas como un enajenado cubierto con piel de camellos, para luego descender a la ciudad para anunciar a aquel que redimiría a la doliente Humanidad?


Ese mismo "San Juan Bautista", según la tradición, apareció en la " Fuente de San Juan", en plena Cordillera Central, mucho antes que Oliborio Mateo naciera, es decir, precediéndolo, anunciando a este nuevo "Enviado de Dios" que lucharía a favor de su pueblo. La "Fuente de San Juan" se iba a convertir con el tiempo en "La Aguita de Liborio", agua pura, fresca, bendita agua para la sed de los sedientos, agua como ríos de leche y miel de las mismas entrañas de la Cordillera.


Oliborio Mateo, es el nuevo Profeta de "La Maguana", su interlocutor directo que viene a poner fin a la desesperanza del Hombre, a su miseria, a su esclavitud bajo ese otro férreo "Imperio del Mal". El Imperio Norteamericano, se ha apoderado de las tierras de su País.

Y allí, donde la tierra "crecía, brotaba y se derramaba como una vena rota, sus campesinos

no tenían tierra".(l)


Oliborio Mateo, aceptó su cruz.


Don Carlos Peguero(2), vió cuando llegaron las tropas de ocupación norteamericanas a San Juan, para iniciar la persecución de Oliborio Mateo en las lomas. Venían comandadas por el Coronel Williams (norteamericano) y los lacayos dominicanos Teniente Luna y el guía de montes Gume Cabrera.


Observó la gendarmería a caballo por el antiguo camino principal que conducía a Santo Domingo y que sería en un futuro la Avenida Independencia. Los vió venir en son de guerra, de persecutores oficiales del Gobierno Militar Yanky.


A los 33 años, Jesús, "El Cristo", había iniciado su "Ministerio" enviado por su "Padre Celestial" a curar enfermos. Curó leprosos, epilépticos, llagosos, mujeres con flujos vaginales. Levantó muertos en estado de putrefacción de sus tumbas. Lázaro, fue su ejemplo más preciado y rotundo. El asombro de los vivos.


Cristo, anunciaba "El Nuevo Reino de Dios" en oposición a "Los Reinos de este Mundo" marcadamente injustos con los hombres y con las mujeres, con el género humano.


Oliborio Mateo, predicó "El Nuevo Milenio".


Qué era el Milenio? !El Reino!!El Nuevo Reino!. El Reino de la ansiada felicidad de los humanos maltratados por el Poder Terrenal. El Hombre, maltratado por el Hombre. Ultrajado. Desacreditado. Ofendido. Reducido a escoria humana. Empobrecido por obra y gracia de su explotación física y espiritual.


Con su "Ministerio", Oliborio Mateo, ofendía dos poderes terrenales. El poder usurpador de los bienes materiales de producción de la Humanidad. Y el poder usurpador de los bienes espirituales de la Humanidad.


La lucha quedaba planteada.


Por un lado, Oliborio Mateo y sus campesinos. Sus hermanos campesinos. Y por el otro, los dos poderes terrenales: "Los Gobiernos y la Iglesia", aliados recíprocos que siempre han formado una unidad.


El choque era inminente.


Liborio, era para los invasores norteamericanos de su tierra, un "bandido" (igual que en Nicaragua el campesino, Augusto César Sandino), no más que un "delincuente", un "gavillero". Este último término, lo habían acuñado los "americanos" para los patriotas criollos que luchaban por la soberanía nacional, contra sus leyes impuestas y la expoliación de sus riquezas naturales, con la intensión de desacreditarlos. "Gavilleros" había en el Sur, en el Norte y en el Este, los tres puntos cardinales donde se cometía el ultraje y el robo.


Para la Iglesia, Liborio era un infiel merecedor de las llamas del Infierno, término creado por ella para aterrorizar a los que cuestionaban su autoridad. Liborio, era un íncubo, un engendro del Diablo, un Brujo de ritos satánicos africanos. Como el Obispo africano Emmanuel Milingo, que exorcizaba sacando demonios de los cuerpos, curaba enfermos con sólo tocarlo con sus manos, se poseía de "espíritus", de "luases" en medio de su "misas", rituales todos que encontraron la repulsa y desaprobación de sus superiores eclesiásticos, condenándolo al silencio y al encierro.


Una de las acusaciones a Liborio Mateo, era la de achacársele "...hacer desenterrar cadáveres en estado putrefacto y llevarle parte de la ropa del difunto, para curarle sus males a los vivos..."


Lo mismo hizo "El Cristo" con Lázaro. Sólo Cristo podía hacerlo.


Liborio, era pues un "Anticristo". Un Antiprofeta. Un curador charlatán y mentiroso.


Descargaron sobre él, culpas sociales. "Los campesinos no podían desarrollar sus labores agrícolas normales por las enseñanzas y las artes malignas de Oliborio Mateo". La producción de los alimentos estaba en peligro si no se trabajaba la tierra.


Las mujeres de la comunidad, tampoco estaban libres de peligro bajo la constante amenaza de su propia lujuria y concupiscencia y las de sus seguidores. La prédica del "amor libre" dominaba sus discursos y la mente de sus creyentes. La fuerza del instinto no tenía control en aquellas masas incivilizadas, manifestándose cada vez más, peor que en las bestias.


Estas ideas permearon la conciencia generacional sanjuanera no sólo en sus hombres y mujeres sencillos y humildes, sino en sus intelectuales que irían a ocupar y que ocuparon puestos importantes en la administración pública.


Abogados, ingenieros, médicos, maestros, creyeron, y algunos lo externaron en público, que "Oliborio Mateo y el Oliborismo, era cosa de paganismo"(3).


Para un abogado nativo de San Juan de la Maguana que había ocupado la más alta posición en la administración de la Justicia Sanjuanera, "...este pueblo no quería a Oliborio Mateo..."


Para este jurista el "Movimiento" de Oliborio Mateo, no fue otra cosa que "...un grupo de gavilleros, asaltantes y violadores que tenía Liborio con él...", "...que practicaban el amor libre y en donde las mujeres de Liborio se la prestaban a Carmito Ramírez...los Ramírez y a sus amigos distinguidos..."(4). Basaba su criterio en conversaciones que había sostenido con "...viejos que vivieron eso...", mencionando a "los Marranzini". Además, los asesinos de Mon Cáceres se habían refugiado donde Liborio, que era "un lugar de hombres armados".


En este mismo orden, el concepto que sobre Liborio y el Oliborismo, tiene y mantiene un destacado ingeniero y profesor universitario sanjuanero, lo hace coincidir con el mismo concepto que al respecto tenían sus padres , familiares y amigos de la familia: El Oliborismo consistió en "...un grupo de campesinos ignorantes que seguían a otro más ignorante que ellos..."(5)


En cambio, para Cristiana Ramírez, hija de Juan de Dios Ramírez -"Juanico"-, Jefe Comunal en el tiempo de Liborio, y nieta de José del Carmen Ramírez Carrasco

-"Carmito"-, los dos hombres que harían preso las dos primeras veces de su calvario de encarcelamientos, acusado de "conspirador contra el Gobierno", dice lo siguiente del Oliborio Mateo: "...Liborio, era una persona inteligente, un "vivo" que no sabía nada (analfabeta) pero CON UN PODER EXTRAORDINARIO PARA GANARSE LA SIMPATIA DE LOS DEMAS..."(6)


Tampoco sabía nada su bisabuelo, el General Wenceslao Ramírez Roa, que no sabía leer ni escribir y tenía como Liborio "un poder extraordinario para ganarse la simpatía de los demás". Tenía "Papá-Nelao" muchas cualidades y una de ellas era la lealtad. Liborio, había aprendido mucho de él cuando trabajó como peón en su Hacienda de Mijo, y le debía mucho respeto, admiración y amistad.


Se lo demostraría en el futuro cuando le salvó la vida a su hijo "Carmito". Fue en ocasión de su segundo apresamiento cuando sus seguidores lo rodearon. El "Maestro", dió la orden en el preciso momento del peligro:


-!A ese no, que es de nuestros amigos!


Los dos poderes terrenales -Gobierno e Iglesia-, se cuidan mutuamente.


Desde el antiguo pensamiento egipcio, los Dioses fueron unidos indisolublemente a los gobernantes. Mas tarde, hubo una dicotomía separando la Divinidad de la Humanidad.

Los Dioses, sin embargo, en esta etapa, eran quienes designaban a los gobernantes, reyes o faraones.


Hubo una época en que el poder religioso tomó directamente el destino de los Estados. Los príncipes, llegaron a ser papas (!de ahí el nombre nobiliario de "Príncipe de la Iglesia"!), y los papas príncipes y reyes. Había un dominio absoluto concentrado en una sola persona. Los asuntos terrenales y los celestiales, tenían una sola administración. Italia, fue ejemplo de este nuevo estilo de gobernar los "Estados". Bien pronto el mundo se le vino encima a la Iglesia. Crearon su propio tribunal donde juzgaban a los vivos y a los muertos y determinaban no sólo la forma de "pensar" de los súbditos o creyentes sino hasta los hábitos y costumbres que debía seguir la gente. La no obediencia absoluta se castigaba con la muerte precedida de horribles tormentos corporales. Ese tribunal se llamó "La Santa Inquisición", que fué una larga y negra pesadilla de seis siglos de oscurantismo y maldad, en la Historia de la Humanidad. Aún hoy, trasmutada, se siente su presencia.


La Revolución Francesa, hizo separar el "cuerpo" de la Iglesia de la "cabeza" del Estado dividiendo el poder unificado del clero, la nobleza y la monarquía. La Iglesia, creó su propio "Estado", organizándolo de tal manera que sus representantes quedaron distribuídos por todo el mundo. Creó un poder transnacional. A través de sus representantes, ejercía su poder, realizando los acuerdos con cualquier Estado de la tierra, a nombre de Dios y el "Bien Común". Su prédica seguía siendo la misma: "Sacrificarse en esta vida para ser felíz eternamente en la otra".


A la hora de juzgar a un personaje histórico como Oliborio Mateo, es importante acudir a todas las fuentes objetivas posibles para desligarlo de la leyenda en que quieren sumirlo tanto sus seguidores como sus detractores.


Su biógrafo "histórico" por excelencia lo es Emigdio Osvaldo Garrido Puello. Es el primero que ensambla el complejo arquetipo de su personalidad. E.O. Garrido Puello, es además el típico"maestro", el "educador", el periodista respetado por la sociedad de su tiempo. Pertenece a una "casta principal", a "familias de abolengo" de una aventajada posición social y económica. Representa la intelectualidad de su época. El prototipo de "Hombre Culto".


No hay dos nombres que pesen tanto en la Historia de San Juan , como el de Víctor Garrido Puello, el gran poeta, escritor y político sanjuanero, y el de E.O. Garrido Puello. Ni siquiera le interesa los nombres sino los apellidos que lleva. "El Cable", el periódico que dirige, tiene fama de "patriótica actitud crítica frente a los interventores norteamericanos y su Gobierno Militar de facto.


Víctor Garrido Puello, ha escrito "Los Puello", libro laudatorio de "la familia". Aquí exhibe la tesis de que "los Puello" han estado ligado siempre a las mejores causas y al patriotismo desde las luchas preparatorias de nuestra Independencia de 1844.


En su obra, intenta menospreciar el mérito inalienable del Vencedor de Santomé, General José María Cabral y Luna, indiscutible estratega militar de aquel episodio histórico.


Presenta con méritos rebuscados la pusilanimidad y falta de hombría de uno de sus ancestros, subalterno del General Cabral, en Santomé, que habiéndole fusilado a sus dos hermanos -verdaderos patriotas junto a Duarte, Sánchez y Mella-, en lugar de vindicarlos, se presta a obedecer las órdenes y pensamientos del asesino de su sangre. Eusebio Puello, es en la Historia de San Juan y de la República, el prototipo de traidor y vende-patria, cuyo servilismo a sus amos europeos, le hizo pagar bien caro en "La Canela", su antiguo Jefe Militar en Santomé.


"Los Garrido", fueron una familia sustancialmente conservadora que pasaron a la Historia de San Juan y del País, por su trujillismo militante. Fueron servidores orgánicos de la Dictadura de Trujillo, en San Juan de la Maguana. Gobierno ilegal de terror, torturas, vandalismo, vejaciones , asesinatos y robos, durante más de treinta años.


Oliborio Mateo, no fue santo de la devoción de los "Garrido Puello".


San Juan de la Maguana, terminó creyendo lo que el "magisterio civilizador y culto" de los "Garrido Puello", propaló a sus anchas.


Entre antiguos y actuales munícipes de la Provincia es lección aprendida que E.O.Garrido Puello, fue un defensor de nuestra Soberanía Nacional, que se opuso desde su periódico "El Cable", a la Primera Invasión Norteamericana.


Es el mismo E.O.Garrido Puello, quien hace desde su periódico "anotaciones críticas" sobre "...las acciones de Oliborio Mateo...", "...vinculándolo a los criminales de la época y guerrilleros que no estaban acorde con la política norteamericana..."


He aquí entonces una coincidencia ideológica entre el pensamiento de Oliborio Mateo y el pensamiento de E.O.Garrido Puello. Su decidida conciencia social en contra de la política intervencionista de los americanos en la tierra que vió nacer a ambos, y a la cual se deben con el mismo derecho patriótico.

Paralelo a los actos de curar con sus manos y su “palo de piñón”, Oliborio Mateo participa en la guerra. Es una guerra de intereses de todos contra todos.


Para la época del surgimiento del Oliborismo (Oliborio, empieza su “Ministerio” en 1908), la República se había dividido en numerosos bandos regionales armados. La inestabilidad política es lo que impera. Era la época de la montonera. De los Gobiernos de Mon Cáceres, Alejandro Nouel, Eladio Victoria y el General Bordas Valdéz, de 1908, a 1914. En este año, los “americanos” intervienen en los asuntos internos dominicanos so pretexto de mediar en las hostilidades y recomendar elecciones generales, enviando “observadores” a las mesas electorales.


Es el Gobierno de Ramón Báez, hijo del ex presidente Buenaventura Báez, quien convoca a elecciones en 1914. Por segunda vez, sube a la presidencia de la República, Juan Isidro Jiménez.


Dos años más tarde, se rompe por sí solo el velo de las apariencias “justificándose” la Intervención Militar Norteamericana de 1916, como “la única vía de solución al problema de los dominicanos”.


Ya en 1911, los norteamericanos habían forzado al Gobierno a promulgar la “Ley de Franquicias Agrarias” que sentaba la base de su futura expansión y adueñamiento de nuestro territorio para sus fines comerciales e industriales.


Antes las protestas nacionales, las Compañías Azucareras Norteamericanas imponen una nueva “ley”, la “Ley de Partición de Terrenos Comuneros” de noviembre de ese mismo año, con lo que los “americanos” se apoderan de más de 2,800,000 tareas de las mejores tierras del Norte, Sur y Este de la República .


Una última ley, la “Ley de Registro de Tierra”, de 1920, vino a justificar las propiedades adquiridas con la anterior, estando vigente aún.


El Gobierno de Mon Cáceres (1908-1911) fue un despiadado persecutor de Oliborio Mateo y del Oliborismo, habiendo decretado la destruccion del “Movimiento” debido a “…la presión del pueblo dominicano…”


Las tropas del Gobierno no tardaron en detectar el Campamento de Oliborio Mateo, entrando en contacto con su “ejército” y desbandándolo. Liborio, se refugia entonces con partes de sus seguidores en la Cordillera Central. Las fuerzas del Gobierno, queman y arrastran los ranchos que servían de cuarteles(7).


No cabe dudas pues, que además de su “Ministerio” religioso popular, o a propósito de él, Oliborio Mateo, desarrolla como mecanismo de defensa, acciones de tipo guerrilleras y la creación del un” Ejército Liborista”,como se creó un “Ejército Sandinista de Defensa de la Soberanía Nacional” en Nicaragua, formado por campesinos analfabetas mal alimentados y mal vestidos que seguían a su líder y “Maestro” César Augusto Sandino en su lucha patriótica contra los mismos invasores norteamericanos en su País en 1914 y años sucesivos).


Para algunos, ese “Ejército Liborista”, llegó a tener 1,000 hombres, es decir combatientes. Para otros, 2,000 partisanos, que seguían la causa de su “Maestro” y “Guía”, Oliborio Mateo, en defensa de “sus tierras” amenazadas por la expansión de las Compañias norteamericanas establecidas en nuestro País.


Si se recuerda que Oliborio Mateo, se presentó en una ocasión sorpresivamente en San Juan de la Maguana con 80 hombres y que previo a ello tuvo una reunión en la Finca de Mijo de su antiguo patrón el General Wenceslao Ramírez –“Papá-Nelao”-, tenemos en esto una prueba objetiva confirmada de su condición de líder comandante de tropas.


La razón de tal acción era “presionar” para “negociar con el Gobierno”. Su posición era “…contribuir al definitivo establecimiento de la paz…”(8).


Don Manuel Figuereo(9), afirma que la reunión se dio real y efectivamente en la Hacienda de Mijo del General Wenceslao Ramírez, y que Liborio, llegó a un acuerdo con los Opositores del Gobierno.


Es comprensible su participación en la “Guerra de 1912”, al lado del General Wenceslao Ramírez.


De 1908, al 1911, su “Movimiento” místico crece y se consolida. De 1911 a 1916, hay una transformación “social” de su lucha contra el estado de indefinición y represión de los “Gobiernos”, que su vez, le han declarado la guerra. De 1916, a 1922, año en que cae combatiendo contra el invasor, hay una definida orientación en contra de la ocupación norteamericana.


El pedido a los campesinos de no aceptar el “pitisalé” que reparten en todo el País los “americanos”, es un claro indicio de su posición ideológica antiimperialista(10).

Oliborio Mateo, ya sabe que los “americanos” usurpan y usufructan las tierras que sólo pertenece a los dominicanos. Intuye que el estado de pobreza y abandono en que se encuentran los campesinos tiene su razón de ser en ellos. Que el trastorno de la vida social y económica de la República coincide con el desarrollo y afianzamiento de las Centrales Azucareras Norteamericanas y su monopolio de la comercialización agrícola del País.


¿Muere el Oliborismo con la muerte en combate de “El Maestro de la Hermandad” en “La Hoya del Infierno”, en plena Cordillera Central?


Lo dudamos.


Aquel 27 de Junio de 1922, nacía Oliborio Mateo para siempre en el alma sanjuanera popular y nacional, dejando enseñanzas de paz respaldadas por sus combates –más de dieciseis-, contra los enemigos de la paz , el progreso y la concordia.


Dieciséis años después en la Comunidad de El Cercado, un oficiante oficial se escandaliza por el “surgimiento del Oliborismo”. La Iglesia, pide a Trujillo que lo haga desaparecer.


Pero Trujillo no es mago. Como McKandhal, el esclavo africano haitiano luchador por su libertad, se metamorfosea y se esconde, sólo para resurgir con más fuerza veinticuatro años más tarde en Las Matas de Farfán (“Palma Sola”).


Tanto asusta “Palma Sola”, que la Iglesia y sus “pro-hombres”, le piden al Gobierno “que acabe con eso o ellos lo harán con sus propias manos”.


De nuevo “…los campesinos no están produciendo en sus predios agrícolas y habrá escasez de alimentos…”, “…los niños han dejado de ser mandado por sus padres a las escuelas…”, y “…los oliboristas amenazan con invadir la ciudad de San Juan de la Maguana…”


Es verdad, rotunda verdad, lo que la Salve canta:


“Dicen que Liborio, ha muerto

Liborio, no ha muerto ná

Lo que pasa es que Liborio,

Nunca comió pendejá…”



Liborio, Papá-Liborio, el Dios-Oliborio, el Viejo Olivo, José Oliborio Mateo Ledesma, ¡Vive!…¡La lucha, sigue!



Ulises Heureaux hijo

primer dramaturgo sanjuanero
Por Miguel Collado

La historia de la literatura dominicana registra numerosos y lamentables casos de autores importantes cuyas obras han sido devoradas por la ineditez más atroz. A veces esas obras sólo alcanzan a ser leídas y valoradas, en momentos en que todavía viven sus creadores, a través de revistas y/o periódicos que, como la revista La Cuna de América, terminan desapareciendo, dándose entonces otro fenómeno lamentable: el de la dispersión angustiante, pues sabemos -porque tenemos referencias hemerográficas sobre ellas- que existen las obras, pero no es posible tener acceso a las mismas, sino después de mucho tiempo de búsqueda en archivos y bibliotecas de nuestro país, cuyas condiciones no siempre responden a los más elementales principios técnicos de organización bibliotecaria.
Lo anterior es a propósito del caso del reconocido dramaturgo Ulises Heureaux hijo, autor de más de una decena de interesantes piezas de teatro que aún no han sido recogidas en volumen, y que permanecen dispersas en revistas y periódicos de la época esperando que alguien las rescate y las salve del olvido y de la posible desaparición definitiva.
Nació Heureaux hijo el 14 de diciembre de 1876 en San Juan de la Maguana y falleció el 1 de marzo de 1938 en la ciudad de Santo Domingo. Novelista, cuentista, periodista y autor de hermosas canciones, fue enviado a París (Francia) por su padre, Ulises (Lilís) Heureaux, quien albergaba el deseo de que su hijo estudiara leyes. En lo tocante a este aspecto de la vida de Heureaux hijo la investigadora Margarita Vallejo de Paredes, en el primer volumen de su obra Apuntes biográficos y bibliográficos de algunos escritores dominicanos del siglo XIX (1995), nos dice:
“El General Heureaux [...] lo envió a Francia, donde recibió una esmerada educación, aunque sin lograr título académico alguno. Su estancia en París fue bastante larga, llevando en esa ciudad una vida aislada, rodeado de varios custodios que velaban constantemente por su seguridad personal”.
Al retornar a su país, en la alborada del siglo XX, se inserta en la vida cultural como dramaturgo, estrenando en 1909, en el teatro La Republicana de la ciudad de Santo Domingo, su drama Consuelo, cuyo éxito fue resonante. A este triunfo impactante alcanzado por Heureuax hijo -y que inicia una nueva etapa del teatro dominicano en el siglo XX- se refiere Mariano Lebrón Saviñón en el quinto tomo de su Historia de la cultura dominicana (1982):
“Al inicio del siglo XX se estrenó el drama Consuelo, que fue un completo éxito. Su autor era un joven, formado en París, y buen conocedor del rico teatro francés: ULISES HEREAUX hijo. Toda la balumba del teatro de ideas, que iba desde Ibsen a los autores galos contemporáneos del autor, le era conocida; y Hereaux tenía maestría especial para preparar sus tramas y rematarlas con el final adecuado”.
El humanista Max Henríquez Ureña, en su obra Panorama histórico de la literatura dominicana (1945), también destaca la calidad y la destreza como dramaturgo del primer hombre de teatro nacido en San Juan de la Maguana:
“Heureaux hijo sabía preparar los motivos escénicos y mover los personajes; conocía, en suma, los secretos menudos de la técnica teatral, le métier. Con esas condiciones triunfó reiteradamente en sus empeños escénicos: a Consuelo siguieron Genoveva, Lo immutable, El artículo 291, y una curiosa obra de tipo histórico, Alfonso XII. Desde luego, sus éxitos fueron los de un técnico que sabe el oficio...
A la vez que Ulises Heureaux hijo triunfaba con sus dramas de corte francés moderno, otros escritores dominicanos coincidieron en el empeño de escribir piezas de teatro, que por lo general no pasaban de un acto, más para leídas que para representadas…”
Ante el hecho de que las obras de teatro de Heureaux, a pesar del éxito alcanzado en su época (“Todas fueron muy aplaudidas y alabadas por la crítica”, afirma Vallejo de Paredes), aún no han sido recogidas en volumen, la nonagenaria intelectual se lamenta del siguiente modo: “Es lástima que estas obras teatrales no fueron dadas a la estampa”, es decir, editadas en volumen. Uno de nuestros principales críticos de teatro, José Molinaza, en su Historia crítica del teatro dominicano 1844-1930 (1984, Tomo II), afirma, coincidiendo con la inquietud de Vallejo de Paredes, que de las obras de Ulises Heureaux hijo “sólo tenemos noticias; [pues] ha sido imposible localizarlas. Quizás cuando sean descubiertas cambien un tanto la panorámica nuestra...”.
Y respondiendo a esa urgencia del teatro nacional disperso es que, desde el mes de marzo de 2003, venimos desplegando denodados esfuerzos en procura de rescatar los dramas escritos y representados por Ulises Heureaux hijo durante las tres primeras décadas del pasado siglo XX, cuyos títulos detallamos a continuación:
1. La fuga de Clarita (voudeville en dos actos); 2. Lo inmutable; 3. La muerte de Anacaona; 4. Genoveva; 5. El grito de 1844 (en tres actos, seis cuadros y un prólogo); 6. El enredo; 7. Blanca; 8. Entre dos fuegos; 9. Alfonso XII (en cuatro actos y en prosa; publicado en la revista La Cuna de América en 1908); 10. La noticia sensacional; 11. En la hora suprema; 12. Consuelo (representado, en 1918, en el teatro “Anacaona” de San Juan de la Maguana); 13. La vida por un beso (representado en Azua en 1905); y 14. De Director a Ministro (estrenado en 1926).
Pero esa labor de rescate que, con miras a una justa valorización de Ulises Heureaux hijo como literato, venimos realizando, no se circunscribe exclusivamente al teatro, ya que, además, hemos puesto interés en su narrativa, por lo que recientemente localizamos siete cuentos suyos publicados en la revista La Cuna de América hace 100 años, y que formaban parte de un libro en proyecto que el reputado autor de las novelas En la copa del árbol (1906) y Amor que emigra (1910) pensaba publicar bajo el título de Primeros cuentos.
Ahora bien, por el momento, y debido a razones de espacio de este suplemento, sólo aspiramos a que la comunidad sanjuanera reconozca que en Ulises Heureaux hijo tiene a su PRIMER DRAMATURGO y que el mismo es uno de los máximos exponentes del teatro dominicano.

Santo Domingo, Rep. Dom.
25 de mayo de 2003

Saturday, September 18, 2004

GUILLERMO OSCAR PRINCE



Del libro en Preparación:
“Las Calles de San Juan: Biografía de la Ciudad”
Por: Carlos Vicente Castillo M.


GUILLERMO ÓSCAR PRINCE


Ciudadano de origen holandés nacido en la Jurisdicción Otra Banda, siendo traído al país con el encargo de construir la Casa de Lilís".

El maestro Guillermo Oscar Prince, llegó al país a final del siglo XIX, por mediación del entonces presidente de la República Dominicana, General Ulises Heureaux (Lilís). La finalidad fue construir esta Casa Presidencial, que en nuestro pueblo se conoce como "Casa de Lilís". Hasta hace poco, la acción del tiempo sobre ella, hizo que se derrumbara, sin que nunca llegara a restaurarse por la apatía generalizada.

Esta casa estuvo ubicada en la Calle Duarte, entre las calles 16 de Agosto y Capotillo. Además de ser la residencia del presidente Lilís y su amante Doña Juana Ogando, con el tiempo alojó en su seno al Ayuntamiento Municipal, a la Oficina de Tesorería Municipal, al Negociado de Cédula, a la Escuela Municipal de Música y al Cuerpo de Bomberos Civiles. En una ocasión, llegó a funcionar en ella una escuela primaria.

Como ayudantes de carpintería trabajaron en la construcción los hermanos Juan y Alberto Kely, traídos al país por el Maestro Prince. Otro ayudante, lo fue un ciudadano haitiano de nombre, Tanisse.

El Maestro Prince, casó con la señorita Teresa de la Rosa, sanjuanera
nacida en la sección de Mogollón, de cuya unión matrimonial nacieron:
José Altagracia (Tico), Guillermo (Miminito), Heriberto Abraham
(Bibeto), Teolinda, Elia María, Mercedes y Sobedeida Prince de la Rosa

Además, tuvo dos vástagos fuera de matrimonio: Rafael y Cástulo Prince.

Guillermo Oscar Prince es considerado como el primer urbanista de San
Juan de la Maguana, por haber sido él quien realizara el trazado y levantamiento de las primeras calles de este pueblo. La forma "cuadrada" de la vieja ciudad, la había concebido así el Maestro, por los conocimientos que había obtenido de algunas ciudades de su país de origen, Holanda.

Pero no sólo construyó la Casa de Lilís, sino también otras tantas que vinieron a embellecer nuestra ciudad a principio y mediado del siglo pasado. Algunas, todavía presentan su atractiva belleza.

Entre esas construcciones podemos señalar: La Casa de Nicolás Michelén, o La Casa de los Bacases, ubicada en la calle Colón a esquina Avenida Independencia. Fue la primera construcción de dos niveles hecha en San Juan. La primer planta fue construida en 1912, y la segunda en 1922. Otra obra del Maestro Prince, lo es la Casa del Doctor Alejandro Cabral, en la calle Sánchez a esquina Trinitaria. Además, el antiguo Hotel 19 de Abril de dos plantas en madera, en la calle Trinitaria esquina 27 de Febrero, que pasó a ser propiedad de la sucesión Bautista.
También tenemos la Casa de Don Chuchú de los Santos, en la Avenida Independencia a esquina 27 de Febrero. En esta casa se encontraba la Farmacia Inmaculada, propiedad del profesor Bienvenido Méndez Piña que luego fue adquirida por la Dra. Gisela Buttén. En 1999, fue devorada por un incendio, Otras casas que debemos mencionar son: Ia Casa de la Farmacia Santo Domingo, de Tirso Rodríguez, que en principio fue de su padre Domingo Rodríguez Susaña, y la Casa donde funcionó el Banco del Arroz, en la misma Avenida Independencia a esquina 27 de Febrero, frente a la Farmacia Inmaculada

Finalmente, la Casa donde se levantó el "Acta", que convertía a San Juan, en provincia, sita en la Avenida Independencia No.37, frente al Supermercado Amas de Casa, la Casa de la Avenida Independencia a esquina Mella, del señor Alberto Gómez, y otra que existió donde hoy está del Banco de Reservas de San Juan, que fue destruida también por un incendio en el año 1935. Allí funcionaba el Juzgado de Paz y luego la oficina de Estado Civil.

La Casa que alojaba parte del Colegio 'Evangélico Lucille Rupp, en la calle Colón a esquina Santomé, que fuera propiedad del señor Miguel Paniagua, fue hecha también por el Maestro Prince. Aquí funcionó el primer Hospital de San Juan, llamado entonces, Santomé

El primer alumbrado de San Juan de la Maguana, que era con carburo que terminaba en unos faroles con mecha, fue obra de la creatividad del Maestro Guillermo Oscar Prince. Ideó un depósito que estaba en el patio de La Casa de Lilís, y mediante tuberías que hizo llegar hasta el Parque Sánchez, era alumbrado desde las seis de la tarde hasta las nueve de la noche. Los faroles se prendían con fósforos... y se hacía la luz.

Fue la tecnología de alumbrado más avanzada que tuvo San Juan de la Maguana, en toda su historia.

Mas tarde, el Maestro Prince, construyó la "rueda hidráulica" de la turbina que instaló el señor Domingo Rodríguez Susaña, para producir energía eléctrica para el pueblo de San Juan, en los años treinta.

No es prolijo señalar, que antes de la llegada del distinguido ciudadano de origen holandés, no existía ningún tipo de alumbrado en la ciudad, siendo él quien solucionó ese problema técnico-científico.

El Maestro Prince, fue remunerado por la Honorable Sala Capitular de esa época, con la suma de RD$ 16.00 (Dieciséis Pesos),".. para que delineara, trazara y levantara, Las Calles de San Juan..."

Fue durante varios años el encargado de la venta de los solares pertenecientes al Ayuntamiento, por lo que se pagaba RD$ 1.50 (Un Peso con Cincuenta Centavos) por cada solar adquirido.

Sus hijos "Miminito", Mercedes y Elia, testimonian que cuando una persona del pueblo solicitaba un solar a la Sala Capitular, el Maestro Prince, le decía: "!Vaya y busque cuatro estacas, y venga!". Cuando la persona traía las cuatro estacas, el Maestro iba y le medía el terreno, ya fuera por compra o por arrendamiento. Entonces pagaba el RD$ 1.50

Sobre las virtudes o prendas rnorales de Guillermo Oscar Prince, se afirma que fue un hombre de extrema honradez. Nunca se oyó que recibiera dádivas por su trabajo, ni mucho menos prebendas por las ventas o arrendamientos de los terrenos del Ayuntamiento. Los solares, eran entregados de acuerdo a las condiciones económicas de las personas.
Fue además el primer plomero de San Juan, puesto que fue quien utilizara tubos por vez primera en la instalación soterrada del alumbrado con carburo del Parque Sánchez

Este ciudadano ejemplar, no sólo ofrecía sus servicios al Ayuntamiento de San Juan, sino a cualquier munícipe que se lo solicitara o necesitara. Y no hubo nunca persona alguna de nuestro pueblo, que solicitara su ayuda o algún servicio y no fuera asistido o complacido por él.

Todos sus hijos, fueron muy buenos carpinteros, siendo los más famosos Maestros Carpinteros sanjuaneros: Tico, Miminito y Bibeto. Lo siguieron siendo también sus nietos.

Sobre la personalidad del Maestro Oscar Prince, nos expresa el distinguido sanjuanero Don José del Carmen Ramírez Fernández (Mimisito):
"El Maestro Oscar Prince, era un hombre pacífico, honesto, trabajador, gran amigo, cariñoso con sus hijos y esposa, leal hasta la saciedad, hombre de carácter recto, de poco hablar, alto de estatura, blanco y nariz grande, ojos saltones buscando una coloración azulosa. Aún ya entrado en edad, solía caminar con su martillo al cinto, o con el serrucho en la mano".

Su casa estuvo ubicada en la calle 27 de Febrero No.35, entre las calles
16 de Agosto y Capotillo, en donde vivió hasta su muerte Doña Chichí
Jiménez, la madre de Ramonita Suazo.

No debemos dejar de mencionar, que el Maestro Guillermo Oscar
Prince, fue quien enseñó el oficio a la mayoría de los carpinteros de San
Juan de la Maguana.

Murió a la edad de noventa años en esta ciudad, siendo sepultados sus restos mortales en el Cementerio Municipal de la calle Capotillo.

Aún cuando inexcusablemente no existe una calle que honre su memoria, además de pedirlo permanentemente hasta que se haga justicia. en este aspecto, incluimos su nombre en esta obra sobre Las Calles de San Juan, porque, aunque parezca una paradoja más, fue Guillermo Oscar Prince, el Maestro Prince, quien trazara en sus orígenes: Las Calles de San Juan.

ELEGIA A LA VIEJA CASONA DE LILIS

"Parecías una reina en su Castillo. Así fuiste. Sin embargo, al final de tu azarosa vida nadie se condolió de ti. Nadie intervino a tu favor. Ni la mal llamada “sociedad”, que tanto recibió de ti".

Por Carlos Vicente Castillo Mateo /

Por fin llegó tu final, después de tu larga agonía
tantos años de quebrantos, tantas fiebres sufridas.
Has caído de rodillas ante la tierra que te vio nacer
en el ocaso del siglo diecinueve. Por fin has muerto.
No hubo medicina para curarte. Te has ido para nunca
más volver. Fueron largos y dolorosos tus sufrimientos.
Nunca sudaste la fiebre como esperábamos los que te
conocimos. Los que vimos tu hermosura, tu belleza en
el ayer. Eras la única en tu género en toda la región.
Recuerdo que tu figura atraía a miles de curiosos
quienes solían ir a contemplarte, cuando el sol,
en horas de la tarde, tristemente se ocultaba.

Parecías una reina en su Castillo. Así fuiste.
Sin embargo, al final de tu azarosa vida
nadie se condolió de ti. Nadie intervino a tu favor.
Ni la mal llamada “sociedad”, que tanto recibió de ti.
Nadie hizo nada por salvarte de la enfermedad
que te consumía. Tu cuerpo fue cayéndose pedazo a
pedazo. Nadie te socorrió. Ni hubo facultativo que te
asistiera médicamente. No apareció nunca una enfermera
que llevara alivio a tu ser.

El 28 de diciembre de 1995,- serían como las once y
veinte minutos de la mañana-, ya casi finalizando el
siglo, vi tu cuerpo caer. Te vi arrodillarte sobre la
tierra de tus amores. Desplomarte inerte sin pedir
auxilio de nadie. Ni siquiera al aire que te cubría y
que se abría paso ante las líneas grises de aquella mañana.

Coincidencia de la vida. Un veintiocho de diciembre
pero de 1962, se produjo en nuestro pueblo
un hecho lamentable como tu partida: El genocidio
de Palma Sola.
Un gentío acudió al saber de tu agonía. Todos lloraron
desesperadamente. Entre sollozo y sollozo, vieron tu
cuerpo fallecer bajo la luz del día.

Ese día, Vieja Casona, en que besaste el polvo de
rodillas, polvo de la madre tierra, polvo de tus
amores, polvo de tus dolores, te doblegaste en silencio.
Ni siquiera una queja, ni una petición. Todos te miramos
llenos de angustia. Sentimos pena por ti.

Tu velatorio se prolongó más de lo esperado. Así lo quiso
la gente que te acompañaba en el mismo lugar donde
naciste y te elevaste. ¡Las cinco de la tarde!, y partió el
cortejo, al son del tambor y las campanas. La Catedral San
Juan Bautista, se llenó para despedirte.

Camino al Campo Santo, la Banda Municipal de Música.
oraciones y canciones fúnebres, música de Beethoven,
Mozart, Bach.

Las personas en sus viviendas, arrojaban un vaso
de agua al suelo y pronunciaban la frase acostumbrada:
“Vete en paz, Vieja Casona”, “Vete en Paz”.

Los hombres, llevaban cinta negra en su brazo izquierdo
y un silencio sepulcral en los labios.

Al momento del enterramiento, se oyó una voz tronante:
-¡Un momento! ¡Paren!
El hombre, no quiso identificarse. Pidió que le permitieran
decir unas cuantas palabras antes de cerrar el nicho. Parecía
como de abolengo.
-Permítanme, señoras y señores, ofrecer estas últimas
palabras a esa gran amiga de muchos años a quien hoy
damos sepultura. Esta Vieja Casona, fue amiga nuestra y
también del pueblo sanjuanero. En ella se alojó por largos años:
el Ayuntamiento Municipal, el Negociado de la Cédula, la
Academia de la Banda de Música, el Cuerpo de Bomberos
Civiles, pero sobre todo y por lo cual fue mandada a hacer,
la Residencia Presidencial del Presidente Lilís. De su seno
se emitieron numerosos decretos a todo el país.

Prosiguió: -Por eso, señores, ofrezcamos un minuto de
silencio a la memoria de la Vieja Casona.
Los presentes inclinaron sus cabezas.

Al final, el hombre se identificó como Coronel de los
Bomberos Civiles, confesando que no quería
que la Vieja Casona de Lilís, se fuera al otro mundo,
sin apenas una plegaria por su muerte, despidiose
definitivamente: ¡Descansa en Paz, Vieja Casona!
¡Descansa en paz, Vieja Casona de Lilís